Una emblemática torre de control de dos plantas que combina la precisión operativa con la continuidad paisajística y el equilibrio urbano
Valor aportado
Descripción general del proyecto
En 2018, 1PAX obtuvo el tercer premio en el concurso internacional para la nueva torre de control y el complejo de oficinas del Aeropuerto Internacional de Riga (RIX). Encargado por el Aeropuerto Internacional de Riga, el proyecto proponía una visión arquitectónica y territorial integral para una infraestructura estratégica destinada a un aeropuerto con una capacidad de 7 millones de pasajeros al año. Más allá de la propia torre, la propuesta abarcaba el paisaje aeroportuario en su conjunto, posicionando el edificio como un nuevo hito visual y operativo.
Reto clave
El reto consistía en diseñar unas instalaciones altamente técnicas y seguras, garantizando al mismo tiempo una integración significativa con el entorno. El proyecto debía conciliar los estrictos requisitos operativos del control del tráfico aéreo con cuestiones como el equilibrio paisajístico, la movilidad, el aparcamiento y la relación entre las zonas construidas y las no construidas. Al mismo tiempo, la nueva torre debía proyectar una identidad marcada sin alterar el tejido aeroportuario existente.
Nuestro enfoque
1PAX desarrolló una visión global en la que la arquitectura, el paisaje y el urbanismo funcionan como un único sistema. La propuesta reequilibró los espacios construidos y los espacios abiertos en todo el emplazamiento, integrando conexiones de movilidad sostenible junto con el aparcamiento y los accesos de servicio para el entorno controlado de la torre.
Desde el punto de vista arquitectónico, el diseño estableció una continuidad entre el edificio existente y la nueva torre, considerando el primero como el punto de partida de la base técnica. Se conservaron las alineaciones y los ritmos existentes, que se transformaron gradualmente en «cintas» arquitectónicas contemporáneas. Estas formas fluidas se deslizan sobre una base ajardinada —ocultando los espacios técnicos— antes de elevarse verticalmente para envolver la cabina de control y sus funciones asociadas. La interacción entre la arquitectura y la naturaleza fue fundamental, creando un diálogo dinámico entre la torre, el terreno y el cielo.





